El nuevo modelo pedagógico en la etapa infantil (MOPI)

El proyecto MOPI tiene por objetivo aplicar a la etapa de infantil el nuevo modelo educativo de JE y, específicamente, el nuevo modelo pedagógico MENA, y se implanta en las escuelas de Caspe, Claver-Raimat, Kostka y Sant Pere Claver.

    • El Horizonte 2020 es el reto de innovación más importante para la red de escuelas Jesuitas Educación. Nace con el compromiso de una profunda transformación de la educación: construir entre todos una nueva escuela con un nuevo modelo, basado en los principios y valores de la pedagogía ignaciana y en el diálogo permanente con los últimos avances de la pedagogía, la psicología y la neurociencia, para educar personas con un fuerte proyecto vital, capaces de conducir su propia vida en el presente y el futuro del siglo XXI.

      El proyecto MOPI tiene por objetivo aplicar en la etapa de Infantil el nuevo modelo educativo de Jesuitas Educación y, específicamente, el nuevo modelo pedagógico MENA.

      El cerebro es plástico durante toda la vida pero hay dos momentos especialmente importantes: de los 0 a los 6 años y a la adolescencia. Es por ello que el nuevo modelo pedagógico de Jesuitas Educación se ha iniciado en estos momentos vitales de nuestros alumnos teniendo en consideración ocho supuestos.

  • Supuestos del MOPI
    • Equipo docente integrado, creativo e innovador

      Un equipo creativo e innovador capaz de estimular a los alumnos potenciando su creatividad y eliminando los posibles bloqueos de esta capacidad (la falta de confianza, la inseguridad, la excesiva tendencia a la lógica y el orden, etc.). La iniciativa, la curiosidad, la espontaneidad, la intuición ... favorecen el desarrollo de la creatividad. Y la creatividad lleva a la fluidez de las ideas y a la flexibilidad, entre otras habilidades.

    • Alumnos protagonistas

      Es importante crear un ambiente cálido, acogedor y seguro donde el alumno se sienta querido y confiado. Sólo así podrá tener un papel activo en su aprendizaje. Además es importante respetar los ritmos de cada uno: no habrá una misma reacción a un problema o situación planteada.

    • Implicación de las familias

      Lo que se vive en la escuela y en casa tiene un gran peso en la educación de los 3 a los 6 años. Por este motivo hay que crear un nexo entre la escuela y las familias. Es necesario que las familias estén abiertas a colaborar con la escuela y a participar activamente en el proceso de aprendizaje.

    • Recursos digitales

      Los aparatos digitales se integran en el aula sólo en la medida en que favorecen el trabajo concreto que se está llevando a cabo, así que no se usan constantemente sino de manera justificada. Estos recursos (la pizarra digital interactiva, las tablets digitales, etc.) abren posibilidades de exploración, de comunicación y de autonomía que hacen el aprendizaje más activo por parte del alumno.

    • Tiempo flexible

      Hay horarios, pero se adaptan a las necesidades de los niños. Es decir que las rutinas diarias incluyen un momento inicial de acogida, la explicación de la actividad del día y unas franjas horarias dedicadas al aprendizaje y marcadas por las pausas de la hora del almuerzo y el descanso posterior. Todo el tiempo es educativo.

    • Contenidos con valores

      Los niños en esta etapa están forjando su carácter, por eso es vital que las experiencias que vivan, así como las emociones que los despiertan ayuden a fomentar una estructura de valores.

    • Metodología diversa

      Hay que potenciar aquellas inteligencias que son la fortaleza de cada alumno y ayudarles a crecer en aquellas en que son más débiles. Hay que dar importancia al juego como herramienta de aprendizaje y de socialización. Hay que transmitir valores y actitudes para saber disfrutar.

    • Evaluación dinámica

      Se evalúan los resultados y los procesos. Se potencia la autoevaluación y la coevaluación. La evaluación es el punto de partida desde donde se conoce al alumno y se le acompaña para hacerle crecer y avanzar.

    • Espacios al servicio del proyecto

      Para poder concretar el nuevo modelo de enseñanza y de aprendizaje, hay que empezar adaptando los espacios y así fomentar una nueva actitud en las aulas. Son espacios flexibles que permiten la movilidad, agrupar a los alumnos de diversas maneras, agradables, amplios, abiertos, luminosos, con color ... Están pensados para favorecer hábitos de orden, fomentan compartir, relacionarse, facilitan la atención individualizada y también actividades de grupos grandes.