HORIZONTE 2020: la persona que buscamos

El objetivo de la educación jesuita es formar personas integrales para una sociedad diferente. La educación es el instrumento que configura decisivamente nuestra manera de entender el mundo y nuestras decisiones.

    • Nuestro compromiso es educar, en estrecha colaboración con las familias, para que los alumnos descubran todo su potencial y desarrollen un proyecto vital personal.

  • La persona que buscamos
    • Persona consciente

      La persona consciente pondera el entorno, que reflexiona respecto a lo que ocurre a su alrededor, que tiene una mirada crítica y que da respuestas creativas.

    • Persona competente

      Capaz de desarrollarse en la complejidad del siglo XXI, guiándose por criterios basados en el sentido de la convivencia y de la contribución a la transformación social.

    • Persona compasiva

      Alumnos capaces de evolucionar desde sentimientos de caridad y compasión hacia un sentido de la justicia y de la solidaridad, que favorezca su contribución a cambiar las estructuras injustas.

    • Persona comprometida

      Una persona que aprende a entender que estamos interconectados entre nosotros y con la Tierra.

    • Personas flexibles y abiertas al cambio

      Capacidad de pensar en los propios talentos y de adaptarse a las situaciones cambiantes es una herramienta de interpelación educativa que nuestras escuelas quieren convertir en un hábito para la mejora formativa de nuestros alumnos, y para ayudarles a entender la vida como un proceso de aprendizaje permanente.

    • Globales y con muchos idiomas

      Personas capaces de relacionarse y entender la diversidad de puntos de vista, las culturas diferentes o los contextos complejos. Personas que entienden que el mundo es su casa. Alumnos capaces de estar predispuestos a aprender y a comunicarse en varios idiomas para desarrollar su propio proyecto vital y profesional.

    • Multiculturales, sistémicos y digitales

      Nuestros alumnos deben ser capaces de aprender el dominio de unas herramientas que están transformando el mundo, y que son instrumento de lo mejor y de lo peor. La educación jesuita favorece la toma de conciencia y el aprendizaje del buen uso de toda la potencialidad del mundo digital donde nuestros alumnos viven, y en el que desarrollarán su capacidad emprendedora.

    • Autónomas, capaces de trabajar colaborativamente y en red

      Queremos situar en el centro de la formación de nuestros alumnos el aprendizaje del trabajo en equipo y la corresponsabilización de tareas como un camino hacia la forma natural de trabajar en el mundo del siglo XXI. Un mundo en red donde los alumnos sean capaces de identificar los nodos en los que puedan desarrollar su proyecto vital y profesional.

    • Con espiritualidad y capacidad de conducir la propia vida

      Alumnos capaces de conducir su vida como testigos de la obra de Dios. Implicados en cultivar sus talentos e interesados en ponerlos al servicio de los demás, desde una vida íntegra y plena. Alumnos que encuentran su felicidad desde la inspiración interior y la realización exterior.

    • Capaces de integrar la realidad compleja y evolucionar con ella

      Una escuela jesuita quiere ser el espacio de entrenamiento y de preparación de las actitudes y aptitudes que nuestros alumnos deberán tener para ser ellos mismos, y para evolucionar hacia una satisfacción más plena, formándose con criterios y valores que habrán aprendido en el proceso de aprendizaje que les ofrecemos.