Esta semana, los alumnos de 1.º de Bachillerato han participado en la Experiencia Auschwitz, una propuesta compartida con las escuelas de la Fundación Jesuitas Educación que invita a reflexionar sobre la memoria histórica, el mal y la responsabilidad colectiva ante el odio y la deshumanización.

El objetivo de esta experiencia es cultivar la memoria de uno de los lugares más sobrecogedores de la historia y transmitir su significado, revelando hasta qué punto el ser humano puede generar violencia cuando se dan las condiciones adecuadas. En un momento marcado por el peso de las redes sociales, donde el discurso de odio prolifera a menudo bajo el amparo del anonimato, esta propuesta educativa se vuelve más necesaria que nunca.
Los algoritmos amplifican el negacionismo y los mensajes contra lo diferente; por eso, la lucha contra la distorsión de la historia y la deshumanización debe formar parte de nuestro compromiso pedagógico y pastoral.
Tal como recordaba el Papa Francisco durante su visita a Auschwitz:
“El exterminio de millones de personas judías y de otras religiones no puede ser ni olvidado ni negado. No puede haber fraternidad sin arrancar primero las raíces de odio y violencia que alimentaron el horror del Holocausto.”
Con experiencias como esta, nuestros jóvenes tienen la oportunidad de reflexionar, comprender y mirar el presente con conciencia crítica, haciendo de la memoria una herramienta para construir un futuro más humano y más justo.