Espacios con arena, naturaleza y libertad de movimiento, pensados para que los niños disfruten, exploren y aprendan de manera natural. Aquí saltan, corren, construyen, imaginan… y también encuentran momentos de calma y bienestar.
El patio es mucho más que un tiempo de recreo: es un lugar óptimo para desarrollar habilidades motrices, socializar, compartir, resolver pequeños retos y crecer con confianza.