
Ser protagonista es una oportunidad para explicarse, compartir vivencias personales, hablar de la propia familia, de los intereses, de las emociones y de los sueños.
A través de objetos que llevamos de casa, cartulinas con fotografías y dibujos preparados en familia y momentos de conversación en el aula, los niños desarrollan la expresión oral, la confianza en sí mismos, la escucha activa y el respeto por la historia de los demás. Asimismo, se refuerza el vínculo entre familia y escuela, haciendo que el aprendizaje sea compartido y significativo.
Cada protagonista vive ese momento desde su propio ritmo y momento vital, lo que convierte la actividad en una experiencia única, rica y llena de sentido. Un pequeño gran espacio para crecer, conocernos mejor y sobre todo construir comunidad.