El Paraninfo de la Universitat de Barcelona (UB) vivió el pasado 8 de abril un acto especialmente significativo con la presentación de la cuarta edición del Corpus de la Cuina Catalana. Más allá de su valor institucional y académico, la jornada estuvo marcada por el papel destacado de los estudiantes de cocina, especialmente los de primer curso del ciclo de Dirección de Cocina de la Escuela de Hostelería del Sant Ignasi.

Su asistencia no fue meramente testimonial. Los alumnos formaron parte activa del ambiente del acto, ocupando los bancos del Paraninfo con sus chaquetas blancas y aportando una potente imagen de futuro y continuidad. Su presencia, junto con la de otros estudiantes de toda Cataluña hasta llegar a cerca de 300 asistentes, convirtió el escenario en una auténtica representación del relevo generacional de la cocina catalana.
Para los estudiantes de nuestra escuela, la experiencia supuso una oportunidad única de conectar directamente con el mundo académico y entender la importancia de preservar y actualizar el patrimonio culinario. El contacto con expertos de diversas disciplinas y la participación en un acto de esta magnitud refuerzan su formación más allá de las aulas y los fogones.
Durante la presentación se puso en valor el rigor científico del Corpus, una obra que ya incluye cerca de 1.200 recetas y que, en esta nueva edición, incorpora más de 300 fichas de productos con un análisis detallado de los ingredientes. También se anunció la creación de una unidad de investigación del Patrimonio Culinario Catalán, con el objetivo de consolidar este legado desde el ámbito académico.
El mensaje central de la jornada fue claro: la cocina catalana es un patrimonio vivo que necesita ser transmitido y reinterpretado por las nuevas generaciones. En este sentido, la destacada participación de los alumnos —y especialmente de los de nuestra escuela— evidenció que este relevo ya está en marcha.
Tal como se afirmó durante el acto, se trata de “una obra única en Europa, un canon de la gastronomía tradicional catalana”. La jornada se convirtió así en un puente entre la universidad y los futuros profesionales, con los estudiantes como verdaderos protagonistas de este futuro gastronómico.