11 de Marzo de 2026

Construyendo culturas de participación en la escuela

Los dinamizadores y dinamizadores de ciudadanía global de los centros de la Fundación Jesuïtes Educació se han vuelto a reunir en la segunda sesión del itinerario formativo dedicado a la participación democrática. El encuentro ha tenido como objetivo profundizar en los retos democráticos de nuestro tiempo y en el papel que puede desempeñar la educación a la hora de impulsar la participación de los jóvenes.

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La sesión se ha articulado en torno a algunas preguntas que han orientado la reflexión del grupo: ¿qué desafíos afrontan hoy las democracias?, ¿cómo impactan estos retos en la juventud?, ¿de qué formas participan actualmente los jóvenes?, ¿y qué oportunidades tenemos desde la escuela para fomentar una participación más activa y significativa?

Comprender cómo participan hoy los jóvenes

Para profundizar en estas cuestiones, la sesión también ha incorporado datos recientes recogidos en el Informe Juventud en España 2024, que muestran una realidad con luces y sombras. Aunque muchos jóvenes manifiestan interés por los temas sociales y políticos, la participación en espacios organizados sigue siendo muy baja: sólo un 2% de los jóvenes participa en partidos políticos, un 4% en sindicatos, un 5% en organizaciones de estudiantes y un 6% en ONG.

Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de generar espacios educativos en los que el alumnado pueda experimentar formas reales de participación, desarrollando habilidades para dialogar, deliberar y tomar decisiones colectivas.

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Herramientas para impulsar la participación en la escuela

Si en el primer encuentro el grupo trabajó con el recurso de la Escala de la participación, una herramienta que permite analizar hasta qué punto las prácticas educativas dan voz real al alumnado y cómo pueden evolucionar hacia modelos más democráticos, en esta segunda sesión se ha presentado un nuevo marco de trabajo: el Banco de la participación.

Este recurso propone entender la participación a partir de tres dimensiones fundamentales: querer participar, relacionado con la motivación y el sentido que los jóvenes encuentran al implicarse; saber participar, desarrollando habilidades como el diálogo, la escucha y la toma de decisiones compartida; y poder participar, generando espacios y estructuras reales donde la voz del alumnado tenga incidencia.

A partir de este marco, los equipos analizarán las prácticas de sus centros e identificarán nuevas oportunidades para avanzar hacia formas de participación más auténticas, significativas y transformadoras.

Este encuentro refuerza el trabajo compartido de los dinamizadores y dinamizadoras con el objetivo de hacer crecer culturas de participación reales dentro de las escuelas y contribuir a la formación de alumnos capaces de ejercer una ciudadanía activa, crítica y comprometida con la democracia.

En este camino, la educación se convierte en un espacio clave para que los jóvenes aprendan no sólo a comprender el mundo, sino también a implicarse en su transformación como ciudadanos y ciudadanas globales.