
No ha sido sólo un viaje al pasado, sino una peregrinación llena de sentido. Durante cuatro días, 79 alumnos de Jesuïtes Educació han recorrido espacios donde la humanidad se rompió, en una experiencia educativa y vital que busca dar respuestas al presente e interpelar el futuro. Tal y como escribía Viktor Frankl: “Cuando no podemos cambiar una situación, nos desafiamos a cambiarnos a nosotros mismos”.
El primer día caminaron por el gueto de Podgórze, donde conocieron la historia de Tadeusz Pankiewicz, el farmacéutico que salvó vidas desde la Farmacia del Águila. La jornada terminó con un videofórum de La lista de Schindler, que abrió una pregunta central para todo el viaje: ¿cuál es el precio del coraje?
Una de las experiencias más impactantes fue la escucha del testimonio de una superviviente, una voz que se convierte en símbolo de resistencia y lección de resiliencia. También visitaron The Labyrinth, la obra de Marian Kołodziej, un recorrido artístico y espiritual por los límites del dolor y la trascendencia.

La visita al campo de exterminio fue sin duda uno de los momentos más duros y significativos. Con las palabras de Primo Levi muy presentes —“Pensáis que esto ha pasado: les confío estas palabras”—, los alumnos vivieron una jornada de silencio, memoria y compromiso, para denunciar la ceguera moral y honrar a las víctimas que mantuvieron su humanidad en medio del horror.
Después de la dureza, la tarde se dedicó a la reconciliación: con uno mismo, con los demás, con el mundo y con Dios. A través de la música, el silencio y la reflexión, intentaron "coser" simbólicamente el sueño roto de la humanidad a través del perdón y el amor.
La experiencia también ha incluido espacios de debate y reflexión sobre la “banalidad del mal”, el concepto de Hannah Arendt que explica cómo personas aparentemente normales pueden cometer crímenes atroces por obediencia y falta de espíritu crítico. Ante esta realidad, la experiencia propone el camino del compromiso activo contra la injusticia, inspirado en el testimonio de Dietrich Bonhoeffer.
El alumnado vuelve a casa con la mochila llena de nombres, historias y preguntas. Sobre todo, una que les acompañará siempre: ¿a favor de quién y de qué quiero vivir? Porque la memoria no es sólo recordar el pasado, sino construir, desde el presente, un futuro más humano y más justo. Nunca más.
